* Pérdida. En la semana que pasó tuvimos una familia que perdió a su abuela y otra que perdió una mascota. En apariencia parecería que la familia de la abuela es adonde un líder de jóvenes debería ir primero. Pero me di cuenta que el joven que perdió la mascota se sintió igual de mal, estaba herido de la misma manera e incluso cuestionaba a Dios de la misma manera que la otra familia. Para la mayoría, la pérdida es pérdida. En el ministerio generalmente se tiende a medir la pérdida en base a nuestra experiencia o sentimientos, pero debemos enfocarnos en cada individuo y actuemos de manera que veamos sus sentimientos como en un espejo.

*Enseñando. Un famoso principio acerca de la enseñanza dice: «Si el no aprender toma lugar, el no enseñar ha tomado lugar.» ¿Qué fruto reconoces de tus clases?, ¿Qué evidencia ves de que tus estudiantes están aprendiendo?, ¿Qué cambios resultaron en los estilos de vida? Mándale un email a tu grupo más o menos una vez por mes y pídeles que escriban en que forma las clases del mes anterior han impactado sus vidas. Compila los emails y envíalos al grupo. Primero, esto te asegurará de que tú y los otros maestros están alcanzando a los chicos. Segundo, le permitirá a los adolescentes ponerse en contacto con lo que está pasando a través del poder de Dios en sus vidas. Tercero, dejará que los otros en el grupo vean los cambios y el posible interruptor dentro de ese mismo poder.

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