Recuerda que una de las cualidades de un gran maestro es ser: Desafiante. Si has estado enseñando desde hace un tiempo, es fácil caer en la tentación de tratar de hacer que la hora de la clase pase. No caigas en esto, continúa focalizado y trata de mantener el desafío en los estudiantes.

1. Dejales una pregunta al grupo que tengan que llevar a casa y estudiar para descubrir la respuesta.

2. Dales una tarea que tengan que completar para la próxima clase.

3. Imprime un boletín con un tópico como la pureza sexual y luego comienza el debate.

4. Termina con una parábola que ellos puedan «masticar» en su mente y a la que tengan que encontrar su interpretación personal.

5. Toma el ejemplo de Jesús en cuanto a iniciativa y anímalos a ser como Él.

6. Confronta el pecado en el grupo y nunca lo lleves a condenación.

Esto no tiene que ser hecho con dureza o falta de amor. Trata estos temas en una manera positiva, alentandolos y de forma atractiva. Un desafío nunca debería ser usado para frustrar a alguien sino para inspirar.

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