A todos nosotros nos encantaría poder ver a nuestros jóvenes sirviendo a nuestro Dios con pasión y convicción. ¿Has considerado iniciar un ministerio en el lugar de estudio de tus jóvenes? No hay duda que los mismos jóvenes serán más efectivos alcanzando a sus amigos que nosotros mismos.

En uno de los primeros grupos de jóvenes en donde pude servir como pastor de jóvenes el reto era ¿con qué escuela empezar a tener ministerio? Habían ocho escuelas representadas en nuestro grupo juvenil y nuestra iglesia estaba muy cerca de todas ellas. Una de las primeras cosas prácticas que funcionó muy bien para nosotros fué empezar a caminar alrededor de la escuela con algunos de los jóvenes que asistían a la escuela y orábamos por los alumnos, maestros y oficiales. Nuestras oraciones eran muy temprano por la mañana una vez por semana. Poco a poco nuestro Dios empezó a abrir puertas para poder hacer presencia en la escuela. Fue la disponibilidad de los jóvenes en esa escuela que nos ayudó a decidir con que escuela empezar.

Al considerar este gran reto de empezar un ministerio en el lugar de estudios de tus jóvenes puedes preguntarte:

1. ¿Cuánto tiempo invierto orando para que Dios abra las puertas en el lugar de estudio de mis jóvenes?

2. ¿Quiénes son los chicos o chicas que demuestran interés en alcanzar a sus amigos en la escuela?

3. Escribe un plan tentativo de acción.Ejemplo:
* Sientate a compartir la visión con tus jóvenes.
* Oren juntos
* Inicia una especie de entrenamiento
* Infórmarte de otros posibles grupos Cristianos en la escuela.
* Ayuda a tus jóvenes a iniciar un «Club» en la escuela. Esta es una de las mejores formas de poderse reunir en el edificio sin tener problemas con los oficiales. (Todo estudiante tiene el derecho de iniciar un «club» siempre y cuando tengan el apoyo de algún maestro.) Es importante que le ayudes a tus jóvenes a identificar algún maestro o maestra que estén dispuestos a apoyar el «club». Piensen en los objetivos y nombre del grupo. Ejemplos:» Perdido y Encontrado», «Lightforce», «Timoteo», «Inquirers».

4. Busca apoyo local de otras iglesias que posiblemente ya estén haciendo algo en la escuela o tenga más experiencia en esta clase de ministerio.

Nota: El iniciar un ministerio en la escuela no es nada fácil, pero definitivamente vale la pena el esfuerzo. Cree en que Dios quiere y puede usar a tus jóvenes para impactar a su generación en su lugar de estudios. Tu puedes ser un gran facilitador.

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