La “guerra mundial” actual

En agosto de 1939, Hitler, siguiendo un plan maestro para dominar al mundo y un total desprecio por la santidad de la vida, invadió a Polonia, su vecino oriental. La hostilidad de Alemania levantó el telón para que estallara la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad, otra “guerra mundial” ha saltado al escenario con la idea de controlar nuestras creencias. Se le llama “El gran debate: ¿Existe Dios o no?”

Esta guerra no tiene nada que ver con un líder militar supremo, pero sí con el supremo comandante espiritual de las tinieblas. Esta guerra se libra con portafolios en lugar de proyectiles; trajes de tres piezas en vez de uniformes militares; argumentos académicos en vez de artillería. ¿Es la vida humana una creación divina, o como pensaba Hitler, es desechable? ¿Existe un Dios inteligente y personal que literalmente interviene en nuestra vida?

En otras palabras, ¿existe Dios? De la forma en que los líderes responden a esta sencilla pregunta, dependen las principales decisiones morales de nuestro día. En Salmos 2:1, la Biblia hace la siguiente pregunta: “¿Por qué se amotinan las gentes, y los pueblos piensan cosas vanas?” La respuesta que usted dé a esta pregunta es muy reveladora.

“Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes consultarán unidos contra Jehová y contra su ungido”. (Salmos 2:2)

Cómo defender la fe

Si algo existe, debemos llegar a alguna de las siguientes tres conclusiones:1

Es eterno.

Fue creado por algo eterno.

Se hizo a sí mismo.

Durante la era de la Ilustración (s. XVIII), los escépticos aseguraron que la “hipótesis de Dios” había dejado de ser necesaria… que el universo surgió por generación espontánea. Los científicos creían que las bacterias aparecían en el pan por el mismo fenómeno. Sin embargo, cuando hicieron microscopios más poderosos, se descubrió el origen de las bacterias y se rechazó la generación espontánea. Actualmente, la comunidad científica reconoce y acepta que nada surge de la nada. Por tanto, para que algo se haga a sí mismo, primero debe existir. Por consiguiente, es imposible que algo exista y no exista al mismo tiempo. En última instancia, la única explicación plausible de la existencia del universo es que hay un Dios eterno. Él es el único que existe por sí mismo. Él siempre ha sido, y siempre será.

“Y: Tú, oh Señor, en el principio fundaste la tierra, y los cielos son obra de tus manos”. (Hebreos 1:10)

El ateísmo y el agnosticismo comienzan con la duda provocada por…

Emociones dañadas, como el rechazo, traumas o falta de amor en la infancia

Confianza traicionada… no se confía en las figuras de autoridad

Expectativas irreales… tener un concepto erróneo de Dios y la religión

Creencias enterradas… no creer en un Dios de amor todopoderoso

Verdades torcidas… creer que nuestro valor procede de lo que hacemos

Conciencia cauterizada… que impide el toque divino

… y termina con negación.

Versículo clave para memorizar

“y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón”. (Jeremías 29:13)

Pasaje clave para leer y meditar

Romanos 1:18-2:29

Argumentos a favor de la existencia de Dios

El argumento del ser

Todas las culturas tienen conciencia de que hay un Dios y tienen un sistema de adoración y hasta de remisión de pecados. El hecho de que todas las personas hayan pensado en un ser supremo de una forma u otra, presupone que ese ser existe.

El argumento de la primera causa

Puesto que científicamente algo no puede venir de la nada, nuestro mundo tuvo que ser creado. Por tanto, un Creador debe haber dado origen a la creación.

El argumento del hombre

Debido a que los seres humanos son mental y moralmente únicos en contraste con todas las otras formas de vida, Dios debe haber puesto dentro de nosotros nuestras capacidades mentales y morales.

El argumento del diseño

Así como un intrincado reloj que funciona es hecho por un relojero, el diseño del mundo es igualmente intrincado y funcional. Por tanto, debe haberlo planeado un diseñador inteligente.

“Porque así dijo Jehová, que creó los cielos; él es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso; no la creó en vano, para que fuese habitada la creó: Yo soy Jehová, y no hay otro”. (Isaías 45:18)

“¿Qué clase de Dios existe?”

Con base en los cuatro argumentos básicos citados:2

El argumento del ser

Puesto que todos tienen una idea de Dios dentro de sí, Dios es esencial.

El argumento de la primera causa

Puesto que el Creador hizo algo de la nada, Dios es todopoderoso.

El argumento del hombre

Puesto que los seres humanos muestran la capacidad de tomar decisiones morales y sin egoísmo y de buscar lo mejor y el bien de otros, Dios es moral.

El argumento del diseño

Puesto que Dios diseñó un mundo intrincado (por ejemplo el equilibrio entre el calor y el frío, el intercambio de gases que se alternan entre las plantas y los seres humanos), Dios es altamente inteligente.

“Él es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; es justo y recto”. (Deuteronomio 32:4)

“¿ Cómo puede una persona lógica creer en la existencia de Dios?”

Una persona lógica no puede hacer declaraciones tan ilógicas como las siguientes:

Decir “yo sé que no hay un Dios” en realidad significa “yo sé todo cuanto hay que saber, y no hay nada que yo no conozca”. Sin embargo, nadie lo sabe todo. Por tanto, si hay algo que no conocemos, entonces pudiera ser que es Dios.

Decir “Dios no existe” en realidad comunica que “yo he ido a todos los rincones del universo”. Pero nadie ha estado literalmente en todas partes. Puesto que usted no ha estado en todo lugar, usted no puede decir que Dios no existe en algún lugar.

“¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?” (Jeremías 23:24)

“¿ Cómo puedo creer en algo que no puedo ver y que nunca he visto?”

Nadie ha visto la gravedad, pero aun así, todos vivimos por esa ley. La ley de la gravedad atrae los objetos hacia el centro de la tierra. Por tanto, sin la fuerza de la gravedad, todos andaríamos flotando en el aire.

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. (Hebreos 11:1)

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1. Para esta sección vea R. C. Sproul, Reason to Believe, “Razón para creer” (Grand Rapids: Lamplighter, 1982), 105–111.

2. Para esta sección vea Geisler y Brooks, When Skeptics Ask, “Cuando preguntan los escépticos”, 26–28.

Todas las citas están tomadas de la Versión Reina Valera Revisión 1960. © 1988 Sociedades Bíblicas Unidas Todos los derechos reservados.

© 2006 HOPE FOR THE HEART• • • • • •

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