Los leopardos y la gente

“El leopardo no puede cambiar sus manchas” dice la Biblia. ¿Se puede aplicar este dicho a los seres humanos? ¿En especial a los que tienen manchas causadas por el libertinaje sexual? A muchas personas les dicen: “Nunca cambiarás” o “traes mala semilla”. ¿Cree usted que es imposible que la gente cambie… o, que usted pueda cambiar? La Biblia dice: “Para Dios todo es posible” (Mateo 19:26).

Aunque sienta que su mente y corazón están sucios, recuerde que Dios es su Redentor. ¡Él es su libertador!

“Pues tú has librado mi alma de la muerte, mis ojos de lágrimas, y mis pies de resbalar. Andaré delante de Jehová en la tierra de los vivientes”.(Salmos 116:8–9)

La espiral descendente que lleva a la adicción sexual

Curiosidad: Es la tentación aparentemente inofensiva por ver materiales pornográficos. (Santiago 1:14)

Adicción: Un deseo mental que vuelve una y otra vez. Cuando una persona experimenta un impulso descontrolado, la glándula adrenal descarga en el torrente sanguíneo una hormona llamada epinefrina, la cual fija los recuerdos de emociones pasadas en el cerebro. Esos recuerdos siguen aflorando aunque la persona desee olvidarlos. (Gálatas 6:7)

Masturbación compulsiva: Se practica para satisfacer el deseo sexual por medio de un desahogo auto provocado. (1 Corintios 6:12)

Intensificación: Surge el deseo descontrolado de experimentar estímulos sexuales cada vez más fuertes y explícitos. (Efesios 4:19)

Cauterización: Lo que antes se consideraba pecaminoso llega a ser aceptable y ya no estimulante. (Jeremías 6:15)

Imitación: Impulso de experimentar lo que se ha visto o imaginado porque la experiencia visual ya no satisface. (Gálatas 5:19)

Remordimiento: Disgusto intenso contra sí mismo por el comportamiento compulsivo. Se pierde la esperanza de cambiar algún día. (Romanos 7:15)

“Porque el que es vencido por alguno es hecho esclavo del que lo venció”. (2 Pedro 2:19)

Versículo clave para memorizar

“Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca”. (1 Corintios 6:18)

Pasaje clave para leer y meditar

1 Tesalonicenses 4

Encuentre el código y siga la fórmula de la libertad

No se enfoque en la programación interna negativa. Cada vez que se proponga dejar su obsesión, la deseará más. Vivir cumpliendo la “ley” no lo cambia. Si usted sólo se enfoca en lo que no debe hacer como lo siguiente, recaerá con más fuerza. (1 Corintios 15:56)

“Debo dejar de pensar en el sexo”.

“Dejaré de alquilar películas pornográficas”.

“Tengo que salir de esta adicción”.

“Debo renunciar a llamar a las líneas telefónicas que ofrecen fantasías sexuales”.

“Dejaré de buscar prostitutas el mes entrante”.

Enfóquese en la solución positiva.

Un nuevo propósito—“Deseo reflejar el carácter de Cristo en lo que veo y hago”. (Romanos 8:29)

Una nueva prioridad—“Haré lo que sea para tener una vida y corazón puros”. (Romanos 12:2)

Un nuevo plan—“Dependeré del poder de Jesucristo y no de mis fuerzas”. (Filipenses 4:13)

La puerta para salir de la adicción

Decida que en verdad quiere dejar la adicción. (1 Pedro 1:13)

“¿Está listo para aceptar su responsabilidad?”

Deseche el mito de que no necesita ayuda. (Salmos 51:10)

“Reconozco que soy incapaz de controlar mis pasiones”.

Hable del secreto de su abuso sexual de niño. (Aproximadamente el 80 por ciento de los adictos fueron víctimas de abuso sexual y el 90 por ciento, de abuso emocional). (Mateo 18:15–16)

Hable con un amigo, descubra el secreto.

Descubra cuál es la necesidad básica que ha tratado de satisfacer con las pasiones sexuales. (Salmos 51:6)

¿Fue la necesidad de recibir amor incondicional?

¿Su necesidad de sentirse importante?

¿Su necesidad de sentirse seguro?

Decida dejar que Jesucristo satisfaga todas sus necesidades. (Filipenses 4:19)

Acéptelo en su corazón como Señor y Salvador personal.

Dedique su vida al Señor Jesucristo. (Lucas 9:23–24)

Entregue el control absoluto a Jesucristo.

“Fiel es el que os llama, el cual también lo hará”. (1 Tesalonicenses 5:24)

El camino hacia la pureza

¿Considera que la pureza es imposible para usted? ¿Algo inalcanzable? Ánimo. Dios nunca nos pediría que fuéramos puros sin darnos los elementos necesarios para hacer lo que nos pide.

Depure su vida.

Defina sus límites y deje fuera lo prohibido. (Proverbios 27:12)

Elimine todo material adictivo de su hogar y trabajo. (Isaías 1:16-17)

Participe en un grupo de auto-ayuda que trate de las adicciones sexuales. (Eclesiastés 4:9-10)

Utilice el poder de Jesucristo cada vez que lo abrume la tentación. (2 Corintios 12:9)

Rinda sus pensamientos a la meditación y memorización de la Biblia. (Santiago 1:21)

Escoja nuevas disciplinas positivas como hacer ejercicio, deportes, poner horarios regulares de sueño y practicar nuevos pasatiempos. (Proverbios 10:17)

“¿ Pueden librarse de la adicción sexual las personas que

están presas en ella?”

¡Sí! La palabra de Dios nos asegura que cualquiera puede quedar libre de ella.

“Mis ojos están siempre hacia Jehová, Porque él sacará mis pies de la red”. (Salmos 25:15)

“ Aunque ya soy cristiano, todavía tengo pensamientos

impuros. Sé que Dios me ama y me ha dado vida eterna. Me siento muy mal cuando me asaltan esos deseos. ¿Por qué sigo deseando esas cosas aunque sé que son malas?”

El apóstol Pablo escribió lo siguiente acerca de este problema: “Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte?” (Romanos 7:21-24).

El apóstol contestó su propia pregunta diciendo que la respuesta es Jesucristo y la confianza en su Espíritu que vive en usted como fuente de poder para cambiar. Si usted ya ha aceptado a Jesucristo como su Señor y Salvador, él le dará poder divino para vencer al pecado.

“Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él”. (Romanos 8:9)

Temas relacionados con la adicción sexual

Adulterio:

La trama de una relación prohibida

Abuso sexual infantil:

El torbellino interior

Homosexualidad:

Un caso de identidad equivocada

Integridad sexual:

Las decisiones y desafíos de la pasión sexual

La tentación:

Atraídos por la mentira

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7 Comentarios

  1. Tremendo. hoy precisamente necesitaba una respuesto y justo la encontre!

  2. Profile photo of lily lily dice:

    Es un tema q no se habal mucho en las iglesias pero es necesario tocarlo. gracias por el material

  3. Profile photo of jonth jonth dice:

    sin duda este material ah llegado hasta lo profundo …. me servira de mucho amis jovenes y ami en lo personal

  4. Profile photo of moiseslopez moiseslopez dice:

    ¡que enseñanza mas buena!

  5. Gustavo, tambien te aconsejo visitar el sitio de http://www.libresencristo.org e irte a la seccion de recursos donde se trata el tema de la adiccion sexual de forma detallada.
    Graicias por este post jeffrey

  6. Gracias por este contenido se que me ayudara mucho para tratar este tema con mis bros y aun para con migo mismo!!!!!!

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