Una realidad que nadie quiere enfrentar

Las estadísticas con asombrosamente invariables, ¡todo mundo muere! La realidad es que… toda la vida ¡va a terminar! La presencia del pecado garantiza que la obra maestra de Dios en la creación está destinada a morir. Aunque fuimos creados para vivir, la muerte es una intrusa inevitable, pero pocas veces pensamos en la realidad de nuestra muerte inexorable. Al igual que una flor que se aferra a su último pétalo de orgullo, tal vez su corazón está diciendo: “Que no me pase a mí… cuando menos no en este momento”.

“Porque: Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae”. (1 Pedro 1:24)

De cara a la eternidad

La realidad del cielo

Fuimos creados para disfrutar en el cielo de un compañerismo interminable con Dios y sus hijos. (Apocalipsis 21:10–11)

El cielo es…

el lugar donde Dios vive (1 Reyes 8:30)

un lugar donde no habrá hambre ni sed (Apocalipsis 7:16)

el lugar donde no habrá llanto ni dolor (Apocalipsis 21:4)

el lugar donde no habrá muerte ni lágrimas (Apocalipsis 21:4)

el lugar donde no hay inmundicia o maldad (Apocalipsis 21:27)

La realidad del infierno

Satanás es el máximo maestro engañador que trata de convencer a las personas de que no existe el castigo eterno. Muchos creen que un Dios amoroso no pudo haber creado un lugar tan horrible como el infierno. La verdad es que Dios no manda a nadie al infierno. Por su incredulidad, la gente decide su propio destino. (Juan 3:18)

El infierno es…

un lugar de llanto y tormento (Mateo 13:42)

un lugar de ira y enojo (Romanos 2:8)

un lugar de fuego eterno (Marcos 9:47–48)

un lugar de encierro y separación consciente de Dios (Lucas 16:26)

un lugar de condenación y castigo (2 Pedro 2:3)

Asilos para desahuciados

Trabajo en equipo—Los líderes de los asilos supervisan un plan unificado que incluye enfermeros, médicos, consejería familiar, servicios domésticos, ayuda voluntaria y apoyo espiritual.

Sistema coordinado— Los asilos proveen un sistema coordinado de cuidado físico, emocional y espiritual para los desahuciados y sus familias.

Servicios especializados— Según los requerimientos, proveen terapia física, equipo médico, consejería relacionada con la nutrición, planeación de comidas y otros servicios similares.

Control del dolor— Los asilos procuran evitar el dolor en los pacientes y no permiten que el paciente sufra. Se utiliza todo el conocimiento médico para controlar el dolor.

Participación familiar— Los equipos médicos ayudan y educan a la familia para que pueda hacer su labor.

Bajos costos—Los asilos cuestan entre 20 y 40 por ciento menos que un hospital.

Énfasis en la calidad de vida— La principal meta de los asilos es que el paciente muera con dignidad y respeto en un ambiente sin preocupaciones.

“Nosotros, pues, debemos acoger a tales personas, para que cooperemos con la verdad”.(3 Juan 8)

Conduciendo a la persona a Jesucristo

Los que se encuentran más cerca de la muerte a menudo están más dispuestos a escuchar acerca de las cosas espirituales.

Procure estar a solas con el enfermo. (Marcos 4:34)

Hable directamente del juicio y la vida eterna. (Hebreos 9:27)

Comparta el problema del pecado usando palabras sencillas. (Romanos 3:23)

Especifique cuáles son las consecuencias del pecado. (Romanos 6:23)

Especifique que Dios nos da la solución para el pecado. (Romanos 5:8)

Presente claramente el propósito de Jesús. (Juan 3:16)

Señale que Cristo es el único medio para ser salvo. (Juan 14:6)

Sugiera que es necesario hacer una oración para ser salvo. (Hechos 16:31)

Versículo clave para memorizar

“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento”. (Salmos 23:4)

Pasaje clave para leer y meditar

2 Corintios 4:16–5:5

Preparación para enfrentar la realidad

Haga su testamento. (Hebreos 9:17)

Exprese sus deseos. (Hebreos 11:22)

Arregle sus asuntos. (1 Crónicas 28:11, 19)

Deje un legado de amor. (2 Timoteo 1:3–4)

Reconozca sus temores naturales. (Salmos 46:1–2)

Confíe en Dios. (Proverbios 3:5–6)

Someta su corazón a Dios. (Josué 24:23)

“Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás”. (2 Reyes 20:1)

“¿ Qué puedo decirle a un amigo que está triste

debido a que lo han desahuciado?”

Es más importante estar a su lado y escucharlo que hablar. Sea prudente al utilizar las Escrituras y cuando lo haga, elija sólo los versículos que dan ánimo.

“Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; mas la lengua de los sabios es medicina”.(Proverbios 12:18)

“¿ Como puedo vivir con la tensión emocional

de saber que estoy desahuciado?”

Ese conocimiento debe hacernos buscar el propósito de Dios para nuestra vida y aprender a vivir por lo que más importa.

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos”. (Romanos 8:28-29)

“¿ Es mejor siempre decir la verdad a una persona desahuciada?”

Sí. La mayoría de los pacientes desahuciados instintivamente saben que no están mejorando. El engaño y deshonestidad les quitan la dignidad y motivación para ordenar sus relaciones y asuntos antes de morir.

“…No engañaréis ni mentiréis el uno al otro”. (Levítico 19:11)

Temas relacionados con las enfermedades fatales

Cuidando a otros:

No es prisión, sino privilegio

Las enfermedades crónicas:

Cómo tener la paz de Dios en medio del dolor

La muerte:

La puerta a su destino eterno

La eutanasia:

El mito de matar por misericordia

El luto:

Cómo recobrar la paz después de perder a un ser querido

La esperanza:

El ancla del alma

Si desea más información, llame al 1-800-488-HOPE (4673) o visite www.hopefortheheart.org

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