El costo de la rebeldía

Maniobrando cautelosamente a través de los barrotes rotos de su corral, un brioso y joven semental se escapó para iniciar una vida de independencia sin restricciones, dirigida por sus caprichos. Aunque quedó libre para perseguir el viento a su antojo, tampoco sentía el cálido toque de la mano arrugada por el sol de su amo. Su naturaleza rebelde se sintió libre… sin límites, pero nunca volvería a comer del dulce y tierno maíz procedente del fértil valle donde se encontraba la granja de su amo y que tan generosamente le proveía. Con tristeza se dio cuenta de que su gran escape de las protectoras riendas de autoridad le había traído la enorme responsabilidad de procurarse sustento y protección. Con el paso del tiempo, una grieta escondida en la ladera de una montaña se convirtió en el único refugio que tenía para protegerse de las tormentas.

“Porque el desvío de los ignorantes los matará, y la prosperidad de los necios los echará a perder; mas el que me oyere, habitará confiadamente y vivirá tranquilo, sin temor del mal”. (Proverbios 1:32-33)

Cuándo no debe someterse

Ponga límites.

La sumisión termina en el umbral de los principios morales de Dios. (Salmos 119:134)

No se someta cuando se le pida violar la palabra de Dios.2

No se someta cuando le pidan violar su conciencia.

No se someta al maltrato físico o verbal.3

No se someta a una acción que no glorifique a Dios.

Evalúe sus convicciones.

A menudo tenemos que sufrir si no nos sometemos cuando se nos pide violar nuestras convicciones y los principios divinos. (Salmos 119:34)

Examine sus actitudes para ver si demuestran respeto y deferencia para los demás. (Efesios 6:5)

Pida consejo para actuar sabiamente. (Proverbios 15:22)

Elimine los errores escudriñando la palabra de Dios. (2 Timoteo 3:16)

Explique su posición con respeto y palabras cuidadosamente escogidas. (Proverbios 25:15)

Soporte el sufrimiento que pueda venirle por negarse a hacer lo que es incorrecto. (1 Pedro 3:17)

“Dame entendimiento, y guardaré tu ley, y la cumpliré de todo corazón”. (Salmos 119:34)

Causas externas de la falta de sumisión

Muchos de los problemas que rodean a la sumisión se deben a una esclavitud patológica causada por el temor.4

Ideas falsas acerca de la sumisión

“Tengo miedo de someterme a él. Me convertiré en su tapete”. (Para tener un corazón sumiso, aprópiese de 2 Timoteo 1:7).

Experiencias pasadas que han destruido la confianza

“Mi madre fue maltratada por mi padre de tal manera, que no puedo permitir que a mí me pase lo mismo”. (Para tener un corazón sumiso, aprópiese de Salmos 118:6, 8).

Ausencia de un liderazgo correcto

“Él no hace lo correcto, así que yo debo tomar el control”. (Para tener un corazón sumiso, aprópiese de Proverbios 28:26).

Resistencia a dejar el control

“No quiero que nadie me diga lo que debo hacer”. (Para tener un corazón sumiso, aprópiese de Proverbios 12:15).

Versículos clave para memorizar

“Someteos unos a otros en el temor de Dios”. (Efesios 5:21)

Pasaje clave para leer y meditar

1 Pedro 2:13–3:22

La decisión de someterse es un acto de fuerza

La sumisión no es debilidad, sino que es una posición de fuerza. Es una decisión de obrar por fe, prefiriendo confiar en que Dios haga su voluntad a través de las autoridades que hay en su vida.

Decida vivir bajo las autoridades puestas por Dios. (Romanos 13:1)

Propóngase orar por los que están en autoridad sobre usted. (1 Timoteo 2:1–2)

Respete la posición más que a la persona. (Romanos 13:1)

Decida someterse sacrificialmente a otros por respeto a Cristo. (Efesios 5:2)

Decida complacer a otros antes que lograr su satisfacción personal. (Filipenses 2:3)

Decida poner su futuro en las manos de Dios. (Jeremías 29:11)

Decida ser sumiso aunque signifique sufrir. (Romanos 5:3–4)

Dé gracias a Dios sin importar el resultado final. (1 Tesalonicenses 5:18)

“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo”. (Filipenses 2:3)

A la libertad por medio de la sumisión

La sumisión a la autoridad es un principio vital establecido por Dios para que todos experimenten la verdadera libertad que lleva a una vida victoriosa.

La sumisión nos proporciona…

Libertad de las responsabilidades de las que Dios no nos hace responsables

Libertad de caer en una tentación mucho más fuerte que nosotros

Libertad de la tentación de manipular a otros

Libertad de la necesidad constante de tener el control de las cosas

Libertad de la necesidad de estar siempre en lo correcto

Libertad de pretender cambiar a otros

Libertad de conflicto y frustración

Libertad de una conciencia culpable

“¿ Qué pasa si no respeto a la persona que está en

autoridad?”

Usted no está obligado a respetar la personalidad del otro, sino a respetar la posición de autoridad.

“Por causa del Señor someteos a toda institución humana, ya sea al rey, como a superior”. (1 Pedro 2:13)

“¿ Existe alguna diferencia entre obediencia y sumisión?”

Tanto la obediencia como la sumisión están indicadas claramente en la palabra de Dios. Sin embargo, existen diferencias entre conformarse a la letra de la ley y someterse al espíritu de ella. La voluntad de Dios no es que nos ajustemos a ella externamente. El deseo de Dios es que la sumisión a las autoridades ordenadas por él se haga con una actitud interna de respeto, lealtad, amabilidad y confianza plena en que él controla los resultados.1

“Porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón”. (1 Samuel 16:7)

Ejemplo:

Para lograr un ascenso en su trabajo, un marido decide cambiarse a otra ciudad pensando que su carrera se verá beneficiada. Tal vez su esposa se sujete por fuera, pero por dentro se siente amargada y resentida por el cambio. A veces es muy difícil abandonar una casa muy amada o volver a hacer nuevos amigos. La esposa que tiene un corazón sumiso apoyará el cambio, buscará la forma de hacerlo más fácil para que su compañero se ajuste y confíe en Dios el cambio, sabiendo que es la voluntad de Dios para ellos.

Temas relacionados con la sumisión

El matrimonio:

Para bien o para mal

Consejería prematrimonial:

¿Está listo para el compromiso?

Orgullo y humildad:

La medicina contra el egoísmo

La rebelión:

Encauzando al rebelde

El abuso espiritual:

Atrapados por la tradición

El cónyuge incrédulo:

El poder de un testimonio silencioso

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ESPERANZA PARA EL CORAZÓN

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1. Dorothy Kelley Patterson, “A Study in Submission: 1 Peter 3:1–7”, “Estudio de la sumisión”, The Theological Educator 13 (1983): 72.

2. Patterson, “A Study in Submission”, “Estudio de la sumisión”, 74.

3. Nancy Groom, Married without Masks: A New Look at Submission and Authority, “Casados sin máscaras: Una nueva perspectiva de la sumisión y la autoridad”, 2nd ed. (Grand Rapids: Baker, 1996), 42–44.

4. Groom, Married without Masks, “Casados sin máscaras”, 83.

Todas las citas están tomadas de la Versión Reina Valera Revisión 1960. © 1988 Sociedades Bíblicas Unidas Todos los derechos reservados.

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